12 de septiembre de 2016

EL CAMINO A SANTIAGO DE COMPOSTELA CON MI PADRE

¡Hola amigos! hace dos semanas regresé de esta gran experiencia que fue hacer el "Camino a Santiago" junto a mi padre Pepe que tiene unos jóvenes 74 años.
Como les había dicho  en  el post  anterior de  los "Preparativos al Camino"   fue fundamental entrenarnos físicamente. Estoy absolutamente convencida que si con mi viejo no  hubiésemos caminado todas las mañanas entre  cinco o seis horas diarias en Madrid, este reto y objetivo que nos impusimos habría fracasado, lo digo por él y también por mí, que ya soy una chica mayor, pues no es lo mismo  ser un gran caminante en la ciudad,  decir que te gusta caminar,  el salir  a dar un paseo de unos pocos kilómetros, tener muchas ganas,  que  un día plantearte enfrentar hacer el camino, que en partes es llano, otras es con subidas, bajadas, piedras, arroyos, con calor, con lluvia, con la mochila en la espalda, que descansas mal, que hicimos en una jornada casi 28 kilómetros, que entre paréntesis fue nuestro record máximo... y no morir en el intento, jajaja. 
En el camino nunca estarás solo, te encuentras rodeado de otros peregrinos que al igual que tú emprendieron esta aventura sin igual, que nos alentábamos mutuamente, que te abrazas y saludas como grandes amigos si te los vuelves a cruzar... eso y mucho mas fue realizar nuestro primer "Camino a Santiago"  ... y ahora comenzaré la crónica desde lo profundo de mi corazón,  muy emotiva desde el principio al fin, ya puedo estar orgullosa de ser una auténtica peregrina.


Autofoto de Pepe y Ale en Castromaior

  • Primer día llegada  a Sarria desde Madrid
Salimos desde la Estación de tren en Chamartín (Madrid) a las siete de la mañana destino a Sarria y con transbordo en Orense, o sea, ese día tocaba madrugón, pero de esos que te despiertas con alegría. Nuestras mochilas pesaban entre seis y siete kilos, aunque llevamos lo imprescindible menos la mitad, hubo dos prendas que no se usaron así que siempre llevamos de más el famoso dicho "por si acaso". El viaje en tren fue fabuloso, la comodidad de los trenes españoles son un lujo que deberíamos de valorizar. La ciudad de Sarria me pareció de lo mas linda e interesante por ver, gastronomía, cantidad de zonas monumentales, un malecón al lado del río, turismo rural e infinidad de ofertas para todos los gustos. Pròximamente  me explayaré en que ver y hacer en Sarria, pero les adelanto que es una ciudad recomendable cien por cien.  Allí nos compramos los bastones del peregrino que serán imprescindibles para afrontar el camino y hasta nos explicaron como se deben de utilizar y agarrar para no forzar ni hacernos daño en la muñeca. Al llegar comenzamos a tener contactos con peregrinos que iniciaban la ruta y otros que llegaban desde otras zonas.
 A las pocas horas que nuestros cuerpos estaban en Galicia  ya nos fuimos a una tasca recomendada por el dueño de nuestra pensión, a comer pulpo a la gallega, bueno que decir, cómo describir sabores, imposible, así que si vais una visita obligada es la pulpería Luis que vale la pena.

En el tren Alvia Madrid-Orense y en el Regional Orense-Sarria

Pulpo a la gallega y de postre  queso gallego y dulce de membrillo  

Escalinata en calle Mayor  paso del camino a Santiago, Sarria

Ponte da Áspera del  Siglo XIII origen romano en Sarria


Nos levantamos temprano y nos dirigimos al bar de la pensión, sabíamos de antemano que cada siete kilómetros más o menos  descansaríamos  a ésto lo bautizamos como las paradas técnicas para recargar fuerzas, según la hora tomaríamos café o cerveza con pincho, también se cargarían las baterías del móvil e ir al baño, por supuesto,  entonces  los desayunos serían muy normalitos y simples, un café con leche con alguna barrita de pan tostado, nada de ponernos hasta arriba pues sino para  levantar el traste madre mía jajaja. 
Iniciamos la ruta por la ciudad, está muy bien señalizada con las flechas amarillas y los mojones  (hitos) de cemento gris con la señal de la concha de Santiago en color azul y amarillo, además muy temprano  es cuestión de seguir a todo peregrino, pareciera que salimos todos al mismo momento, con muchas ganas, que luego se van diluyendo y a los diez kilómetros estas casi solo con la senda. Como a los tres kilómetros encontramos un chiringuito que ofrece agua y fruta, venta de algún souvenir y el "famoso sello al pasaporte" esa credencial que llevamos los peregrinos. El tema de los sellos es más un juego y entretenimiento, pues con dos sellos al día vale para  obtener la "Compostela". Se largaron unos pequeños chubascos y nos pusimos el poncho de plástico y a seguir. Almorzamos a mitad de camino por Morgade   y como era el primer día, nos entreteníamos con todo, las vacas, los cultivos, los pueblos, las iglesias, las aldeas, con todo y tardamos mucho en llegar a Portomarín. Fue aquí donde  nos pasó la primera anécdota, no conseguimos alojamiento y el Consello abrió un colegio como si fuese un albergue y allí descansamos. En las siguientes entradas contaré muchas mas vivencias de  esta  primera jornada de caminata por las tierras gallegas y el comienzo de nuevas amistades. No haber realizado reserva en temporada alta fue un error que lo subsané ese día y aprovechando la hora de la cena, hablé por teléfono con varios albergues y ya teníamos reservada cama para el día y pueblo siguiente.


Imágenes inolvidables 

Un poquiño de lluvia

Plaza Mayor en Portomarín 



Amanecimos con mucha niebla, pudimos descansar relativamente bien,  aunque  el colegio-albergue no tenía las mismas condiciones de confort que otro normal,  no nos podemos quejar. Salimos por la gran escalera de Portomarín y bordeando el río Miño y el embalse de Belesar, comenzamos el camino. Hoy sería la jornada mas larga, era todo un reto pues no sabíamos si lo íbamos a lograr, además en Palas de Rei nos esperaba la prima-hermana de mi padre, pues el nació muy cerca de esta zona (Antas de Ulla, leer aquí la historia familiar).
En el camino te puedes desviar un poquito y tus ojos verán los restos arqueológicos de la Edad de Hierro del Siglo IV a.C., los Castros de Castromaior, un privilegio verlos tan bien conservados. En las "paradas técnicas" nos seguimos cruzando con los amigos del camino, familias enteras, parejas jóvenes, niños, adolescentes de todo el Mundo.  Esta vez al llegar a Palas de Rei, nos sentimos orgullosos, habíamos hecho nuestro record de kilómetros cansados pero no destrozados, enteros llegamos al albergue, esta vez un privado, luego fuimos de nuestra prima y a seguir comiendo: empanada gallega, quesos, vinos, en fín que quemábamos mil calorías y consumíamos dos mil jajaja.

Llegamos al río Miño detrás es Portomarín

Los hórreos son estas "casitas" dónde se guardan granos o alimentos  

Castros de Castromaior Siglo IV a.C.


Cuando nos despertamos llovía mucho, pero mucho, así que  el piloto plástico  nos lo pusimos desde el minuto cero, como el chubasquero de mi padre estaba muy estrecha  al cuerpo, metimos la mochila en una bolsa de residuos que nos dio la dueña del bar donde desayunamos. Estas ideas de improvisación es porque  uno observa lo que hacen los demás peregrinos y has lo que veras  jajaja. A media mañana paro la lluvia, no molestaba de verdad pues por el calor se agradecía, el agua que caía nos regaló en el camino un fuerte olor a eucaliptos, que linda la naturaleza, doy las gracias. Estábamos entusiasmados porque eran las fiestas de Melide, el trayecto no era exigente y queríamos pulpo, más pulpo gallego jajaja.  En esta ciudad nos quedamos con un sabor amargo, el albergue que habíamos reservado era desastrosamente sucio jajaja lo bueno fue que nos hicimos amigos de una pareja canadiense que hacia tres meses estaban en ruta haciendo el camino y en definitiva estas vivencias son parte del "camino". Por la noche  las calles se llenaban de artistas y músicos el cual nos entretuvo bastante, el pueblo en sí es pequeñito. Cenamos pulpo  en la más tradicional de las pulperías (Ezequiel) no estaba mal, pero no fue de los mejores que probamos, creo que hay sitios mucho mejores en atención y servicio,  aquí cometimos el error pues lo visitamos por ser famoso, no volvería por cierto. 

Caminante no hay camino.... pasiño a pasiño...

En la entrada al pueblo de Furelos  

Los lavaderos donde todavía la gente de las aldeas las utilizan

Con las chicas napolitanas y la mochila cubierta con la bolsa de residuos 

Nos despertamos con una mañana limpia sin niebla ni lluvia y la jornada sería tranquila, poco más de quince kilómetros, aunque este trayecto le dicen vulgarmente el tramo "rompepiernas"  pues hay mucho desnivel, nosotros la enfrentábamos descansados, pues el día anterior habíamos hecho menos de veinte kilómetros. Muchos peregrinos realizan la ruta Palas de Rei a Arzúa sin parada, pero nosotros la dividimos en dos, pues  estábamos informados de estas dificultades añadidas y sería bastante sacrificado. El aliciente era que en Arzúa nos esperaban los mejores quesos del país. Nos dijeron nuestros seguidores a través del Facebook   "que  estábamos  haciendo un camino  a Santiago muy gastronómico"  y la respuesta es sí,  es cierto,  Galicia y  el camiño ofrece  al alcance de tú mano los mejores sabores y porque no probarlos, que luego haremos dieta jajaja.  Llegamos temprano, día soleado, lavamos la ropa y almorzamos un menú económico,  esta vez  la estrella de nuestro plato era el caldo gallego.Vuelvo a repetir que en los próximos días contaré mas detalles de cada día.


Mucho sol en el camino y la gente local trabajando al lado nuestro

Como no agradecer a la naturaleza el caminar por estos bosques



A primera hora de la mañana salimos rumbo a Pedrouzo, serían poco más de veinte kilómetros,  queríamos intentar llegar al mediodía y una vez más cumplimos los objetivos, que orgullosa me siento cada vez que recuerdo el esfuerzo de mi viejo, y puedo asegurar que yo iba preguntando a otros peregrinos que veía muy mayores la edad, para compararlo con mi padre y en los ocho días no nos cruzamos con otra persona que fuese mas anciano que él, quizás lo habría pero no lo vimos. El pueblo es es muy pequeñito tiene una hermosa Iglesia llamada Santa Eulalia, que se caracteriza que en el interior tiene una enorme concha de Santiago.  En la ciudad descansamos y charlamos muchos con los peregrinos amigos del camino, que merecen una crónica especial única, donde enunciaré sus nombre y ciudades, que día tras día convivíamos y mucha emoción, a la mañana siguiente se llegaba a  Santiago de Compostela y abrazaríamos al santo


Algunos de  los cultivos del camino

Iglesia de Santa Eulalia en Pedrouzo 



Esta jornada sería la más especial pero no la más importante, lo digo porque para mi la máxima de satisfacción es haber llegado hasta aquí, levantarnos y saber que salíamos a carretera, tanto mi padre como yo, que día tras día sin tanto lujos ni descansos logramos realizar el famoso "Camino a Santiago", Este tramo no sería el más bonito, había tramos de bosques pero también transcurría al lado de la carretera, rodeaba el aeropuerto de Lavacolla y que  desde Monte Do Gozo a Santiago  es una parte muy industrial y  distinta a lo que estuvimos acostumbrados esa semana de caminata, sin embargo el llegar  era cumplir un sueño y el fin de las ilusiones del camino, una sensación contradictoria. Nos emocionamos hasta las lágrimas cuando ya estábamos en el casco viejo rumbo a la Plaza de Obradoiro, un grupo de scouts de Valencia entraban cantando y de fondo se escuchaban las gaitas y aplausos...Luego de la emoción entramos a la Catedral, totalmente en  reformas,  fuimos a buscar la "Compostela" y cuando bajo el sol abrazamos al santo Santiago.  En los siguientes post. escribiré en profundidad toda la experiencia. 
En Santiago de Compostela nos alojamos con la ayuda de la empresa www.hundredrooms.com   si deseas saber el nombre del lugar escribirme en privado a traves de las redes sociales


Monte Do Gozo Monumento de Juan Pablo II

 Con mi bandera en la fachada de la Catedral de Santiago

La Compostela ya somos peregrinos por siempre 


La dicha era tan grande que culminamos este viaje en la Costa do Morte a ver el Faro del Fin del Mundo, pero lo contaré en otras entradas.

En Finisterre y el faro del fin del mundo



Quiero dar las gracias a mi padre Pepe por acompañarme  y a mi madre Mabel por el apoyo desde lejos.-

Fotos y Textos de Alejandra Castro Nuñez, excepto mención especial.
 ©viajarcuesteloquecueste.com
Gracias por tu tiempo en leerme.
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14 comentarios:

  1. Ais, el mejor pulpo de suele comer en las fiestas o ferias, en las pulpeiras que montan chiringuito en el pueblo. Nada de restaurantes, lo mejor es intentar cuadrar un evento de esos ;)
    Me alegra que hayas disfrutado de la gastronomía!! no me cansaré de decirlo...está buenísimo!! yo siempre he de vigilar para no engordar mucho en el pueblo jajajjaa
    Gran viaje al lado de tu padre, sin duda!
    un abrazo!

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    1. Gracias Vero ya aprendí la lección los mejores lugares para todos son los puestos callejeros y otra vez decirte y agradecerte tu presencia en mi blog Un abrazo grande

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  2. Me encantan los nombres en latin. De auténtico peregrino.
    Como no vas a comer por esos lares si la comida es buenísima.
    Hice el camino en 2000 y nunca lo olvidare, se queda en el corazón.

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    1. Gracias Maria y eso digo yoooo que uno de los placeres que nos dá la vida es la comida jajaja
      Que la dieta es para otros yo soy mortal jajaja
      Gracias por el comentario amiga

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  3. Bravo Alejandra!! Ole por ti y por tu padre que está hecho hn chaval.
    Un abrazo
    Carmen

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  4. Bravo Alejandra!! Ole por ti y por tu padre que está hecho hn chaval.
    Un abrazo
    Carmen

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    1. Gracias Carmen la verdad que fue una de mis mejores experiencias, luego vendrán mas reportajes de los amigos que hicimos y el detalle diario un abrazo

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  5. fantástico ,me alegra que lo hayan disfrutado queda en el recuerdo de lo vivido ,los sabores ,los aromas,los amigos,las gotas de lluvia en fin los sentidos a flor de piel ,,un gran abrazo para ti y tu padre que para el a sido y sera inolvidable....b.s.

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  6. Gracias por hacerme cumplir mi promesa hija

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  7. Que maravilla Ale!! Hermosa travesía, Pepe está hecho un pibe!! Abrazos y gracias por compartirme esta belleza

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