Los primeros cinco días me alojé en un hostel, en pleno centro, en la habitación más barata, junto a dieciséis (16) compañeros/as completamente desconocidos.
Al día siguiente, lo primero que hice fue comprarme una tarjeta sim, un número de móvil irlandés, esto me daría ventajas para llamar a los "caseros" y en el futuro para ponerlo en mí currículum en el momento de buscar trabajo.
Llegué un sábado por la noche y el mismo domingo ya estaba llamando por teléfono a varias personas por los anuncios de rentar una habitación que veía por Internet, incluso esa misma tarde visité un piso por las afueras de la capital. No sé como lo hacía con mi pésimo inglés pero nos entendíamos mutuamente.
En uno de los más famosos pubs de Irlanda "The Temple Bar"



